viernes, 28 de noviembre de 2025

Cuando lo inesperado excita: Estos son los fetiches más comunes y así el cerebro los crea

 

Expertos confirman que la mayoría de los fetiches no representan un problema psicológico ni requieren tratamiento.

El fetichismo es un universo de deseos y atracciones que desafía lo convencional,  si bien se estima que hasta el 10% de la población puede tener algún tipo de fetiche, el trastorno fetichista parece ser raro, con menos del 1 % de la población en atención psiquiátrica para la afección.

Lo que sí genera alarma y la necesidad de buscar ayuda profesional es la delgada línea donde esta atracción se vuelve una obsesión que consume la vida del individuo.

Muchos son los objetos o partes del cuerpo que pueden ser fetiches sexuales para algunas personas. Pero, ¿Sabes qué causa ese deseo?

El origen de los fetiches

No se ha establecido de manera concluyente ninguna causa para el trastorno fetichista.

Algunas teorías incluyen experiencias de la infancia; factores biológicos, como el desarrollo anormal del cerebro; y factores culturales, ya que los estudios han demostrado diferentes tasas de fetichismo en culturas que abordan la sexualidad de manera diferente entre sí.

Mientras que otros intentan darle respuestas desde diversas corrientes psicológicas, como por ejemplo Sigmund Freud, quien indica que en el caso del fetichismo por los pies (podofilia), sugiere que se relaciona a un proceso regresivo a la etapa de la infancia.

Los deseos más comunes 

Los fetiches corporales incluyen:

  • Podofilia (pies), manos o cabello (tricofilia).
  • Altocacifilia, atracción por tacones altos, en especial si son rojos o negros.
  • Arterofilia, atracción por las venas o arterias visibles en los antebrazos o manos. 
  • Hibistrofilia, atracción por asesinos, delincuentes o criminales. 

En cuanto al fetichismo por lencerías, material de cuero, prácticas como el Bondage, dominación o sumisión (Bdsm) adquiere un fuerte simbolismo de juego, poder o transgresión.

Estudios de psicología y mente, e indica que en la mayoría de los casos, tener un fetiche es completamente normal y forma parte de la expresión sexual humana.

El fetichismo no se considera patológico siempre y cuando el deseo no cause malestar y no involucre el daño o la falta de consentimiento de otras personas.

Cuando el deseo cruza los límites

Es importante diferenciar entre un fetiche y una parafilia.

El Trastorno Fetichista se enmarca dentro de las parafilias cuando los impulsos o fantasías sexuales persisten por un mínimo de seis meses y causan ansiedad o conflicto en las relaciones personales.

Por ello, la consulta con un psicólogo o terapeuta sexual es vital para hacer una correcta evaluación de las acciones de los demás, por ejemplo los exhibicionistas o pedófilos. 

En este sentido, el fetiche es un estímulo sexual más, algo muy deseable durante las relaciones.


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