La escalada en Oriente Medio ha reabierto el problema de seguridad energética en Europa, que depende de las importaciones del gas natural licuado, cuyos suministros están amenazados por el conflicto.
La agresión militar de EE.UU. e Israel contra Irán han reabierto el problema de seguridad energética en Europa. Con la temporada de calefacción acercándose al final, las instalaciones de almacenamiento de gas del Viejo Continente necesitan reabastecerse, lo que aumenta la sensibilidad a las fluctuaciones del suministro.
Desde el comienzo en 2022 de la operación especial militar de Rusia en Ucrania, los países europeos han impuesto sanciones, restringiendo el uso de los combustibles fósiles rusos, y se han vuelto dependientes de las importaciones del gas natural licuado (GNL), para reemplazar el suministro por gasoductos. Así, en 2025, la UE importó más de 140.000 millones de metros cúbicos del GNL, 58 % de los cuales fueron suministrados por Estados Unidos. Mientras, Catar suministra hasta el 15 % de las importaciones de GNL de Europa.
Escasez y alza del precio del gas
En el contexto del conflicto en Oriente Medio, los suministros de GNL se han quedado bajo peligro. En particular, la escalada causó la paralización del estrecho de Ormuz, la ruta comercial de petróleo y gas más importante del mundo. Tras el inicio de la agresión contra Irán, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) comunicaron que prohibieron a los buques comerciales cruzar la zona y anunciaron su cierre. Hasta 150 buques que transportan crudo, gas natural licuado y productos petrolíferos echaron el ancla en aguas abiertas del golfo Pérsico.
Mientras, la compañía catarí Qatar Energy suspendió la producción de gas natural licuado en su complejo de Ras Laffan, el más grande del mundo, después de que un dron atacara este 2 de marzo un tanque de agua en las instalaciones. La suspensión del suministro desde Catar podría agravar la escasez de envíos en un mercado global ya de por sí ajustado y aumenta la competencia de ofertas de fuentes estadounidenses.
En este contexto, el precio del gas en la bolsa europea superó este martes por primera vez desde enero de 2023 los 700 dólares por 1.000 metros cúbicos, según los datos de la bolsa londinense ICE. Mientras, los futuros de gas para abril, según el índice TTF de Ámsterdam (Países Bajos), donde se encuentra el mayor 'hub' de Europa, abrieron la sesión a un precio de 586,7 dólares, lo que supone una subida de un 8,8 % en comparación con el cierre previo. En menos de una hora, la cifra subió hasta los 710,8 dólares por 1.000 metros cúbicos (o 59,015 euros por MWh), un aumento de un 31,8 %.
Una perspectiva sombría para Europa
Alrededor de una quinta parte del GNL del mundo principalmente de Catar pasa por el estrecho de Ormuz. Europa depende mucho menos del GNL que transporta por el golfo Pérsico que China, India, Japón o Corea del Sur, pero no está aislada, declaró Simone Tagliapietra, investigador principal de Bruegel, un 'think tank' económico con sede en Bélgica.
El experto explicó que, si se reducen los flujos del GNL a través del estrecho de Ormuz, la disponibilidad global al contado se reduce inmediatamente. El Viejo Continente se vería entonces obligado a competir con compradores asiáticos por cargamentos flexibles en el mercado al contado, lo que se observó durante la crisis energética de 2021-2023.
Esto impulsaría al alza los precios del gas en Europa, especialmente porque la región comenzó este año con niveles de almacenamiento de gas mucho menores que en periodos anteriores: 46.000 millones de metros cúbicos a finales de febrero de 2026, en comparación con los 60.000 en 2025 y los 77.000 en 2024. Alemania y Francia, las dos mayores economías del bloque, se encuentran entre las más vulnerables. Las instalaciones de almacenamiento de gas de Alemania estaban al 20,5 % de su capacidad el pasado sábado, mientras que las de Francia estaban al 21 %, de acuerdo con los datos de Gas Infrastructure Europe, citados por Euronews.
La disminución de las reservas deja a los países más vulnerables a las interrupciones del suministro y la volatilidad de los precios, especialmente si los mercados mundiales de GNL se contraen aún más.
El estrecho de Ormuz, la verdadera 'arma' de Irán
Posibles precios récord
Así, los analistas de Goldman Sachs Group señalaron que los precios del gas natural en Europa podrían subir un 130 % si el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz se detiene durante un mes.
"Una interrupción hipotética más prolongada del tránsito del suministro de gas natural a través del estrecho de Ormuz que dure más de dos meses probablemente elevaría los precios europeos del gas natural por encima de 100 euros por megavatio-hora y desencadenaría una destrucción más significativa de la demanda mundial de gas", señalan analistas consultados por Bloomberg.
Mientras, Tagliapietra detalló que el aumento de los precios del gas repercute en los precios de la energía y los márgenes industriales, especialmente en los sectores con uso intensivo de gas. Si los precios del petróleo y el gas se disparan simultáneamente, la sustitución será más difícil, lo que podría generar una renovada demanda de carbón y una mayor presión para el ahorro en la demanda. Lograr el objetivo europeo de reducir los costes energéticos industriales una cuestión central en la preocupación por la competitividad de los líderes de la UE podría complicarse, concluyó.
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