El silencio digital de Bad Bunny encendió las alarmas entre sus fanáticos. Horas después de protagonizar uno de los espectáculos más comentados del año en el Super Bowl LX, el artista eliminó por completo el contenido de su cuenta de Instagram, desaparecieron sus publicaciones, su foto de perfil y hasta la lista de personas a las que seguía.
Con más de 53 millones de seguidores, el movimiento no pasó desapercibido. Al ingresar al perfil del cantante, los usuarios solo encuentran un enlace que dirige a su más reciente álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, lo que ha alimentado teorías sobre una posible estrategia promocional o una nueva etapa artística.
La decisión coincidió con el impacto mediático de su presentación en el Levi’s Stadium, donde convirtió el espectáculo de medio tiempo en una celebración de la cultura puertorriqueña y latina. El show incluyó referencias de sus raíces, escenografías inspiradas en su barrio natal y la participación de invitados como Lady Gaga y Ricky Martin, generando una oleada de comentarios en redes y medios internacionales.
Según datos difundidos por Apple Music, patrocinador del espectáculo, la actuación provocó niveles récord de interacción global. Las escuchas simultáneas del artista aumentaron de forma notable apenas terminó el show. En paralelo, estadísticas de Spotify revelaron que sus reproducciones crecieron más de cuatro veces en Estados Unidos y se duplicaron a nivel mundial.
Mientras tanto, la conversación digital no se detiene. Algunos seguidores interpretan la limpieza total del perfil como un reinicio creativo; otros creen que podría anticipar nuevo material o una campaña conceptual ligada al álbum.



