La Organización de las Naciones Unidas (ONU) manifestó su preocupación por las protestas estudiantiles y los bloqueos de centros de enseñanza secundaria en Francia, que han dejado miles de jóvenes detenidos y varios heridos de gravedad.
"Seguimos con preocupación los incidentes relacionados con las protestas estudiantiles y los bloqueos de institutos en Francia, algunos de los cuales se han tornado violentos", declaró Shabia Mantoo, portavoz de la agencia de derechos humanos de la ONU. La representante instó a todas las partes involucradas a garantizar que las manifestaciones se desarrollen de manera pacífica.
Desde mediados de septiembre, Francia vive una ola de protestas de estudiantes de secundaria contra la falta de profesores, la masificación de las aulas y el deterioro de numerosos centros educativos, que se han extendido por todo el país y, en varios puntos, han derivado en escenas de fuego, utilización de cañones de agua y otros actos de violencia.
En algunas ciudades, la Policía empleó gases lacrimógenos, porras y pelotas de goma, medidas condenadas por grupos de derechos humanos y por los propios protestantes como uso de una fuerza desproporcionada.
En la enseñanza general y técnica, estudian una media de 30 alumnos por clase, frente a los 27 de hace 15 años. Detrás de este promedio, se esconden diferencias importantes entre escuelas: en algunos liceos el número de estudiantes por aula llega a 35 o 36, a veces en salas demasiado pequeñas o con insuficientes pupitres.
Otra fuente de frustración para el alumnado es la ausencia de profesores que no son reemplazados. Cada año se pierde así el 7,5 % del tiempo lectivo. En 1 de cada 10 centros, esa proporción se eleva a casi el 20 % de horas de clase sin sustitución.
A esto se suma el proyecto de presupuesto del Gobierno para 2027, presentado la semana pasada, que prevé aumentar la financiación educativa en 1.200 millones de euros (1.350 millones de dólares), pero, al mismo tiempo, eliminar otros 1.588 puestos docentes permanentes, en un contexto en el que esos cargos son recortados por la caída demográfica.
La crisis también ha estado marcada por graves denuncias de violencia policial. Un adolescente de 15 años perdió una mano el lunes tras el disparo de una granada aturdidora en Lens, mientras que otro de 14 años perdió varios dientes la semana pasada al ser alcanzado por un lanzagranadas en las afueras de París.
Además, circulan numerosos videos de duros enfrentamientos entre miles de manifestantes y las fuerzas del orden en el país europeo.
De acuerdo con el Ministerio de Justicia, desde el inicio del movimiento de los liceístas el 18 de septiembre en Créteil, en Val-de-Marne, y especialmente en las dos últimas semanas, 6.877 personas fueron puestas bajo custodia policial, de las cuales el 86 % eran menores, es decir, 5.890.
Asimismo, una fuente gubernamental dijo a France Télévisions que los daños causados por las movilizaciones y bloqueos ascienden a al menos 30 millones de euros (33,7 millones de dólares).
Las protestas también se han extendido a Bélgica, ya que desde el viernes se registran principalmente en Arlon y Lieja, que evolucionaron rápidamente de concentraciones inicialmente pacíficas, en las que se lanzaban petardos y huevos, a episodios abiertamente violentos.
El 9 de octubre también aparecieron imágenes desde Bruselas, donde se observaban grandes multitudes, enfrentamientos con la Policía, incendios en las calles, disparos de mortero, lanzamiento de proyectiles y gases lacrimógenos.
Fuente: RT
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