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viernes, 6 de febrero de 2026

¿Manos dormidas y pies pesados? El dilema de si es diabetes o algo más

 

Sentir hormigueo o una extraña pesadez en las extremidades suele ser el primer indicio de neuropatía diabética, pero no es la única causa. Desde deficiencias vitamínicas hasta fallos circulatorios, el cuerpo utiliza estas sensaciones para alertar sobre problemas que van más allá del azúcar en la sangre. Entender la diferencia es clave para un diagnóstico oportuno.

Esa extraña sensación de que las manos se duermen sin motivo aparente o de que los pies han cobrado un peso inusual, como si se caminara sobre algodones o con pesas invisibles, suele ser la primera señal de alarma que el cuerpo envía al cerebro para indicar que algo en la red de comunicaciones interna no está funcionando. Aunque el pensamiento inmediato de muchos pacientes es relacionarlo directamente con la diabetes, la realidad médica es más matizada: si bien esta enfermedad es la causa principal de daño nervioso, el hormigueo y la pesadez son síntomas "impostores" que pueden esconder diversas condiciones.

Cuando los niveles de azúcar en la sangre son persistentemente altos, se produce una neuropatía diabética, donde el exceso de glucosa daña las fibras nerviosas y los pequeños vasos que las alimentan. Esto explica por qué las extremidades se sienten "ajenas" o pesadas; el cerebro deja de recibir información clara sobre la posición de los pies y manos, interpretando ese vacío informativo como una carga física. Sin embargo, antes de asumir este diagnóstico, los especialistas exploran otros sospechosos habituales. Por ejemplo, una deficiencia severa de vitamina B12 puede causar una degeneración de la capa protectora de los nervios, produciendo exactamente la misma sensación de "alfileres y agujas".

Por otro lado, la sensación de pesadez suele estar más ligada a problemas de retorno venoso o insuficiencia circulatoria, donde la sangre tiene dificultades para volver al corazón, acumulándose en las piernas y generando esa percepción de hinchazón y gravedad. Del mismo modo, problemas mecánicos en la columna, como hernias discales o compresiones nerviosas en la zona lumbar o cervical, pueden "dormir" una mano o un pie de forma tan efectiva como cualquier desequilibrio metabólico. Incluso el hipotiroidismo, al provocar retención de líquidos, puede comprimir los nervios y simular estos síntomas.

En definitiva, aunque sentir las manos y los pies dormidos es un motivo legítimo para revisar los niveles de azúcar, no es una sentencia definitiva de diabetes. Es el punto de partida para una investigación médica que debe incluir análisis de sangre, revisión de la salud vascular y evaluación de la columna. El cuerpo no miente, pero sus mensajes pueden ser ambiguos, y entender si el origen es nutricional, mecánico, circulatorio o metabólico es la única forma de evitar que una simple molestia se convierta en una limitación permanente.

Causas Comunes

Diabetes: El nivel alto de azúcar en sangre daña los nervios periféricos.
Lesiones traumáticas: Accidentes o presión sobre nervios.
Deficiencias vitamínicas: Falta de vitaminas del grupo B.
Infecciones: Virus como el herpes, VIH o hepatitis.
Medicamentos/Toxinas: Quimioterapia o exposición a metales pesados.
Enfermedades autoinmunes: Lupus o artritis reumatoide.

"El diagnóstico no es lineal. Aunque la diabetes lidera las estadísticas, el médico debe descartar desde una simple falta de vitaminas hasta compresiones físicas en la columna o reacciones a medicamentos".



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