Tras ser rechazado por su madre, Punch se encariñó profundamente con un peluche de orangután naranja. A esto se sumó que fue agredido y reprendido por los monos con los que comparte recinto, entristeciendo a sus fanáticos e internautas.
Sin embargo, parece que la complicada situación de Punch ha comenzado a cambiar. Luego de varios días apartado del grupo y solo consiguiendo consuelo en su peluche, el pequeño primate empezó a interactuar con otros monos.
En redes sociales se viralizó un video en que se puede ver a Punch rodeado de otros monos. A diferencia de las imágenes de hace algunos días, parece que los demás primates aceptan su presencia y no se molestan con sus movimientos.
De igual forma, se viralizó un video de Punch con un «guardaespaldas» a su lado. Se trata de un ejemplar adulto que abrazó al pequeño y no se separa de él en ningún momento, siguiéndolo en cada uno de sus pasos.
Todo parece indicar que la estrategia del peluche de orangután ha dado frutos. Ante la ausencia materna, los especialistas del zoológico optaron por darle a Punch este juguete para facilitar su integración al grupo.
«Está comprobado, y existen estudios psicológicos, que el peluche de contención les ayuda a regular su frecuencia cardíaca, su temperatura corporal, disminuye el estrés, reduce la ansiedad y se transforma en un pilar fundamental en su transición para luego integrarse al grupo», detalló el veterinario Sebastián Celis a CNN.
El experto afirmó que el peluche ha sido crucial para que Punch se adapte al grupo. «Él se desprende un poco, empieza a explorar y llega un momento en que lo deja más de lado y ya no lo incorpora dentro de sus actividades sociales», acotó.

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