El tráfico de mercancías a través del estrecho de Ormuz ha caído un 90 % en comparación con las cifras de la semana pasada, según datos de MarineTraffic, en un contexto de escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Los petroleros y buques gaseros se concentran justo fuera del estrecho, temiendo verse arrastrados al conflicto armado. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) declaró este lunes que el paso está cerrado y que cualquier buque que intente atravesarlo será incendiado.
Este miércoles, Irán confirmó que el estrecho se encuentra bajo su control total y que envió un mensaje a la red marítima mundial informando que todo el estrecho de Ormuz está bajo condiciones de guerra y que existe la posibilidad de que los buques sufran daños por misiles o drones errantes.
El estrecho de Ormuz, la verdadera ‘arma’ de Irán
Según estimaciones, una interrupción prolongada de la navegación en el estrecho no solo amenazaría el suministro de petróleo, sino que también podría afectar a otros sectores económicos.
Reacción en cadena en toda la economía mundial
Según Axios, las interrupciones en el comercio a través de esta ruta marítima clave en la costa sur de Irán por donde pasa el 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo y el 20 % del suministro de gas natural licuado probablemente provocarán una reacción en cadena en la economía global.
Alrededor del 33 % de los fertilizantes del mundo, incluido el azufre y el amoníaco, transitan por el estrecho, según la firma de análisis comercial Kpler. También es una ruta clave para el aluminio y el azúcar.
Una nueva crisis energética en Europa
Un cierre total o casi total durante un mes o más requeriría una destrucción de la demanda a niveles que podrían llevar el precio del crudo muy por encima de los 100 dólares y empujar los precios del gas natural en Europa hacia o incluso por encima de los niveles de crisis observados en 2022, señaló Hakan Kaya, gerente sénior en la empresa de gestión de inversiones Neuberger Berman.
Según Financial Times, el conflicto ya provocó un aumento del precio del gas en Europa hasta el nivel más alto desde 2023. El indicador ha aumentado un 53 % desde el 28 de febrero. Actualmente, las reservas energéticas de los países de la UE están llenas a menos del 30 %. Al mismo tiempo, el bloque importa alrededor del 10 % de su gas natural licuado desde Catar.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, no descartó la posibilidad de que Moscú redirija sus exportaciones de gas desde el mercado europeo hacia otros mercados alternativos.
«Ahora se están abriendo otros mercados. Y quizás nos sea más rentable detener ahora mismo los suministros al mercado europeo. Irnos a esos mercados que se están abriendo y afianzarnos allí», indicó.
También añadió que la situación actual en el mercado europeo es, «ante todo, el resultado de la errónea política de las autoridades europeas en el ámbito de la energía». «Aquí no hay ningún trasfondo político, solo negocios, nada más», explicó.
Golpe también para Estados Unidos
Las consecuencias del cierre del estrecho también podrían sentirse dentro de Estados Unidos. Tom Kloza, analista petrolero de Gulf Oil, declaró a Axios que espera que el precio promedio nacional de la gasolina alcance entre 3,25 y 3,50 dólares por galón en las próximas semanas.
Según el experto, el impacto no se limitará al precio de la gasolina. El combustible para aviones también está encareciéndose, lo que probablemente hará que viajar sea más caro.
Cabe destacar que los altos precios de la gasolina suponen un riesgo de inflación y socavan la agenda económica de Trump, que prometió a la población precios bajos.
«La gasolina, que alcanzó un precio máximo de más de 6 dólares por galón en algunos estados bajo el mandato de mi predecesor lo cual, sinceramente, fue un desastre, ahora cuesta menos de 2,30 dólares por galón en la mayoría de los estados y, en algunos lugares, 1,99 dólares por galón», afirmó Trump en su discurso sobre el estado de la Unión la semana pasada.
El golpe también podría afectar al suministro de fertilizantes, lo que repercutiría en los agricultores estadounidenses. Según Veronica Nigh, economista senior del Fertilizer Institute, casi el 30 % de la producción mundial de amoníaco está implicada o en riesgo debido al conflicto, mientras que la cifra alcanza el 50% en el caso de la urea. Así, Arabia Saudita suministra alrededor del 40 % de todas las importaciones de fosfatos de EEUU, utilizados para producir fertilizantes.
En Estados Unidos, la mayor parte de la demanda de fertilizantes corresponde a cultivos extensivos como maíz, soja, trigo y algodón. Según Nigh, los agricultores de estos cultivos probablemente enfrentarán precios más altos de fertilizantes si la guerra continúa.
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