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lunes, 30 de enero de 2012

Cuando el sexo ya no es sólo de a dos

La cuestión suele ser más o menos así: después de pocos o muchos intentos, con la primera orina femenina de la mañana aparece la famosa frase que dice “dos rayas embarazo, una raya un simple retraso”, luego la llamada al obstetra, la orden para un examen de sangre y una consulta médica de control. A partir de allí, comienza un camino sin retorno en el cual el sexo nunca volverá a ser de a dos sino, por lo menos, de a tres.

Durante los nueve meses de gestación y los 40 días de puerperio, sobre todo la mujer, pero también el hombre, pasan por distintos estados físicos y emocionales que afectan su relación en la cama. Aparecen los miedos y las dudas, casi como olvidándose de que todo embarazo empieza con el acto sexual. “Varias investigaciones han concluido que durante esta etapa la mayoría de las parejas sufre un deterioro sexual muy significativo, con un índice importante de insatisfacción por parte de ambos”, dice el médico sexólogo Santiago Cedrés.
Años atrás, mantener relaciones sexuales durante estos meses era considerado algo incómodo, peligroso e incluso indecente que ni siquiera merecía un capítulo en los libros de obstetricia. Hoy, en cambio, las consultas son un clásico de cada control con el médico. El ginecólogo Alegre Sassón dice que “no hay una paciente que no pregunte algo respecto a la sexualidad, porque muchas veces no saben cómo encararla”.
A continuación, mitos y verdades que se escuchan en la intimidad del consultorio.
MITO: Tener relaciones en el primer trimestre puede provocar un aborto.
FALSO.
Las relaciones sexuales son “aconsejables”, dice Cedrés, ya que tienen “grandes beneficios orgánicos, psicológicos y afectivos” para la pareja. La única sugerencia, aclara Sassón, es no comprimir el vientre durante la relación sexual, sobre todo después del cuarto mes. “También les decimos que tengan la relación con cierta tranquilidad, porque se puede ocasionar algún sangrado local”. Hay mujeres que luego del sexo sienten contracciones, lo que puede vincularse a la presencia de prostaglandina, una de las sustancias que compone el semen y que provoca la contracción uterina. En esos casos se recomienda el uso del preservativo.
MITO: La libido de la mujer aumenta durante algunos períodos del embarazo.
VERDADERO.
Es frecuente que durante el segundo trimestre el deseo femenino aumente. “Como hay una secreción hormonal muy importante y la vulva está muy congestiva, incluso la zona del clítoris, la excitación se puede lograr bastante fácilmente”, explica Sassón. Sin embargo, todos estos cambios está sujetos a otros, los emocionales y psicológicos, que afectan el ánimo de la futura mamá. Según Cedrés, estudios indican que 54% de las mujeres experimentan una disminución de la libido durante el primer trimestre como consecuencia del cansancio, las náuseas y el dolor en los pechos. Entre el cuarto y el sexto mes, “se vuelve a la sexualidad previa al embarazo o bien se disfruta del sexo como nunca”. Durante la etapa final la sexualidad vuelve a estar comprometida: en el último mes sólo 25% de las parejas continúan con su vida sexual. El esquema que resume el interés sexual suele ser: “menos, más, menos”.
MITO: El bebé percibe la penetración.
FALSO.
La relación sexual se realiza en la vagina y el feto está contenido en el útero, dos órganos diferentes, señala Sassón para explicar por qué es imposible que el bebé sienta la penetración. Sin embargo, el feto sí siente las emociones, como el placer o el estrés. Las reacciones fetales (movimientos lentos durante el acto sexual y un “furioso pataleo” después del orgasmo) se deben pura y exclusivamente a la actividad hormonal y uterina. En el último período, cuando la cabeza del bebé ya está encajada en la pelvis, la “penetración profunda”, coinciden los médicos, seguramente no sea agradable para la pareja.
MITO: En las últimas semanas, tener sexo puede desencadenar el parto.
VERDADERO.
Al final del embarazo el útero está más sensible e irritable, por lo cual “frente a estímulos menores puede haber contracciones más frecuentes o fuertes”, dice Sassón. Para desencadenar el parto, el obstetra prefiere usar oxitocina intravenosa, con la que se logra una respuesta “ordenada y controlada”. Mientras Cedrés opina que las relaciones sexuales “son recomendables hasta que la pareja tenga ganas”, algunos médicos recomiendan abstenerse durante las últimas semanas.
MITO: Después del parto, la lactancia sirve como método anticonceptivo.
FALSO.
Durante la lactancia aumenta la prolactina, inhibidora de la ovulación. Se calcula que una mujer que da de mamar de seis a ocho veces por día tiene una chance ovulatoria baja. “Hay un mecanismo fisiológico de protección a la mujer, pero no es absoluto”, explica Sassón. Lo recomendable es elegir entre los métodos anticonceptivos disponibles. Están los hormonales (que en este período no pueden contener estrógenos), el preservativo o el dispositivo intrauterino, que se puede colocar en cualquier momento, incluso inmediatamente después del parto, aunque no es lo ideal.
La mayoría de las parejas sufre “un deterioro sexual muy significativo”
Esto me pasó durante mi embarazo
PATRICIA
“Cuando la panza estaba enorme no sabía qué posición era la mejor para no estar incómoda, además de tener la típica fantasía de que el bebé iba a sentir la penetración en su cabeza. Cerca de la fecha de parto le pregunté al ginecólogo cómo podía hacer naturalmente para que naciera. Me dijo que podía caminar o tener sexo; como no tenía fuerza para caminar, elegí la segunda opción”.
INÉS
“Disfrutamos cada etapa del embarazo y nos fuimos adaptando a los cambios. Pudimos comprobar o derribar algunos mitos. 1- La libido aumenta. ¡Creo que sí! 2- Tener relaciones cerca de la fecha de parto ayuda a desencadenarlo. No fue así pero lo disfrutamos mucho. 3- Volver a tener relaciones después de la cuarentena es doloroso. El nuestro fue un reencuentro maravilloso”.
ISABEL
“Al mes del parto la ginecóloga me dijo: `Cuando se vayan los puntos pueden empezar a tener relaciones`, `¡Ni loca!`, le contesté. Cuando le conté a mi marido me dijo: `Pero si todavía tenés todo roto`, una manera bastante rústica de ser comprensivo, pero lo era. Cuando ya estuve recuperada, no tenía ganas, y cuando empezaron las ganas, era tal el cansancio que no tenía energías”.
El marido, tercero en discordia
“Después del parto, los cambios emocionales y fisiológicos que sufrió la mujer, que muchas veces son positivos para la pareja, van desapareciendo. Y además, en medio de los dos aparece un nuevo ser que ocupa parte del día, de la noche, y que además tiene cierta relación amorosa con su madre, sobre todo durante la lactancia. El marido queda como el tercero en discordia”, resume el ginecólogo Alegre Sassón. Pero luego lanza una frase esperanzadora: “Con el tiempo, en general todo vuelve a la normalidad”. Por eso, señala, “es enormemente importante explicarle al marido todas estos cambios físicos y emocionales que su mujer va a tener durante el embarazo, el parto y el puerperio…, y que el hombre los entienda. Tiene que aprender para poder acompañar a su pareja en el proceso que ambos están viviendo. Los reproches, en parejas que por distintos motivos no tienen solidez, a veces persisten en el tiempo”.





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