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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Danny Glover : Porqué Chávez ganó otra vez

Tuve el privilegio de viajar a Venezuela y ser testigo de las elecciones presidenciales del 7 de octubre, donde observé a la extraordinariamente activa y comprometida ciudadanía del país suramericano en acción.  Un impresionante 81% del electorado participó en un proceso electoral transparente y seguro, el cual fue destacado por el ex presidente estadounidense Jimmy Carter como uno de los mejores del mundo. 
La victoria del presidente Hugo Chávez con un margen de diez puntos sobre el candidato de la oposición Henrique Capriles es reflejo de la continua popularidad de los programas de democracia participativa y el enfoque del gobierno en lidiar con necesidades de los pobres. 
Capriles llevó a cabo una campaña sobre una plataforma que apoyaba a los programas sociales del gobierno, aunque criticó la ineficiencia en varios sectores del gobierno  y capitalizó los temores acerca de los altos índices de violencia y corrupción impune. En realidad, tal como sus simpatizantes clave, y la mayoría de votantes afirmó en las urnas, Capriles y sus aliados respaldaban un programa neoliberal diametralmente opuesto a las actuales políticas socioeconómicas del gobierno, liderizadas por el Estado, que promueven la colaboración directa con los ciudadanos para la mejora de su bienestar. 
Al contrario del anterior desdén por las decisiones democráticas de los venezolanos – incluyendo un golpe de Estado en 2002 – Capriles aceptó formalmente la derrota poco después que se anunciaran los resultados de las elecciones. Aunque la cobertura mediática de la política venezolana pudo haber hecho que alguien pensara de otra manera, estas elecciones presidenciales fueron mucho más de Chávez, sin restar importancia a su rol como portaestandarte de los pobres y marginalizados. 
Afrodescendientes venezolanos 
Comencé a entender mejor lo que estaba ocurriendo cuando visité al país por primera vez hace nueve años como invitado de la Red Afrodescendientes de Venezuela.  Vi cómo los afrodescendientes venezolanos – entre quienes se encuentran las personas con menor nivel educativo, marginalizados y empobrecidos del país – estaban siendo proactivos como ciudadanos plenos bajo el gobierno de Chávez, participando cada vez más en la toma de decisiones políticas a nivel local y llevando su voz a temas regionales, nacionales e incluso internacionales.  Y me di cuenta de la creciente colaboración entre los afrodescendientes, el gobierno de Chávez y los aproximadamente 150 millones de personas de origen africano a través de América Latina y el Caribe. 
Mis impresiones iniciales, con base en mis estudios universitarios en Economía y mi experiencia profesional en el desarrollo comunitario en San Francisco, estado de California, fueron confirmadas en cada una de mis subsiguientes visitas.  Observé varios proyectos de desarrollo, económico, cultural, educativo y social que estaban mejorando las vidas de comunidades marginadas y facilitando la participación ciudadana directa, así como el compromiso en temas nacionales, regionales y mundiales. 
El gobierno de Chávez también ha ayudado a aumentar la conciencia acerca de los vínculos históricos entre la explotación racial y la marginalización con la relación sociocultural entre la riqueza y lujos versus la desigualdad y la miseria.  Las políticas del gobierno, por las cuales la mayoría de la población venezolana ha votado en los últimos 13 años, están lidiando con el legado de la esclavitud y ayudando a resaltar y superar generaciones de discriminación con base en la raza, clase y género. 
En mi más reciente visita para ser acompañante de las elecciones, me emocioné profundamente con el extraordinario civismo y entusiasmo de los electores en todo el espectro político, a pesar del hecho que la campaña opositora representaba visiones radicalmente diferentes para el pueblo y el país.  Aunque los reportes de los medios crearon la impresión que la extrema polarización política se encuentra por doquier en Venezuela, presencié una atmósfera de respeto y tranquilidad en los centros de votación.  En todos los centros de votación, voluntarios de ambas campañas estaban presentes para asegurarse que los ciudadanos tuvieran acceso a las urnas y pudieran ejercitar libremente su elección para presidente. 
Pero el momento más importante de mi visita fue el día después de las elecciones, cuando me reuní con líderes y activistas locales de la comunidad afrodescendientes venezolana en San José de Barlovento, en la costa norte de Venezuela.  Allí conversé con líderes comunitarios descendientes de los "cimarrones" – venezolanos que habían escapado a la esclavitud y crearon comunidades autosustentables hace más de 400 años. 
Líderes jóvenes describieron las misiones educativas y los programas gubernamentales que le ofrecían acceso sin precedentes a la educación superior.  Miembros de cooperativas de trabajadores discutían nuevas fábricas estatales para el procesamiento del cacao cogestionadas entre gerentes y trabajadores que habían ayudado a impulsar a la economía local y ofrecían precios justos y apoyo social a los campesinos pobres.
 Otros representantes de la comunidad explicaron cómo las nuevas misiones de salud y educación estaban lidiando con las necesidades de las comunidades que tenían poco o inexistente acceso a servicios básicos.  En  la pequeña comunidad pobre que visité, aprendía cerca de un módulo de salud estatal enfocado exclusivamente en temas de salud de la mujer.  Aunque los líderes locales expresaron admiración por el presidente Chávez y sus políticas, también resaltaron temas aún sin resolver que quieren que se arreglen. 
Una vida mejor 
En líneas generales, la vida ha mejorado para un gran número de venezolanos en el transcurso de la última década.  La pobreza se ha reducido en 50% y la pobreza extrema se ha reducido en 70%.  Los programas de salud, educación y pensiones públicas se han expandido enormemente, el salario mínimo se ha ido incrementando paulatinamente y el desempleo ha caído al 8%. 
El aspecto más prometedor de la agenda de desarrollo social del gobierno es el esfuerzo proactivo para promover la participación democrática y empoderamiento ciudadano de los asuntos locales y sus posibilidades.  Todos deberíamos ver estos esfuerzos que se están dando en el medio de una crisis financiera, económica y ética mundial, donde muchos países están reduciendo drásticamente las políticas sociales y apoyan las políticas neoliberales que Venezuela ha rechazado en reiteradas oportunidades. 
Gran parte de la cobertura mediática internacional de Venezuela ofrece la impresión que las políticas sociales y económicas de Chávez son incoherentes, insostenibles y sustentadas en consideraciones electorales a corto plazo.  Durante años, los medios financieros han predicho un colapso inminente de la economía venezolana.  Pero, de hecho, Venezuela posee un superávit comercial y posee una deuda pública relativamente baja.  Eso le ofrece al gobierno bastante campo para seguir desarrollando políticas de desarrollo social, monetario y fiscal. 
Los medios de comunicación frecuentemente vilifican a Chávez y describen a sus seguidores – una fuerte mayoría del país – como masas de pobres simpatizantes manipulados por la retórica populista y ocasionales pagos en efectivo.  Dicha descripción no es solo falsa, es denigrante e injuriosa a los pilares básicos de la democracia: el pueblo común que expresa sus deseos con visiones de una mejora en la calidad de vida, proyectos de desarrollo y una elección de métodos políticos para lograr sus metas.  Aún así, casi 14 años después que Chávez fuese electo por primera vez, las tergiversaciones y mentiras aún siguen siendo comunes en los principales diarios estadounidenses, noticieros de TV y en las declaraciones de los políticos de los dos principales partidos políticos. 
Si se quisiera entender la forma cómo el gobierno de Chávez ha seguido ganando elecciones libres y justas, se necesita oír a las comunidades anteriormente marginadas y prestar mayor atención a los indicadores económicos y sociales del país.  Mientras hablaba con venezolanos afrodescendientes acerca de su apoyo al presidente Chávez y su agenda, recordé las palabras del Dr. Martin Luther King, Jr., quien dijo que como nación debíamos atravesar por una "verdadera revolución de valores".  Tal como lo explicara Dr. Martin Luther King, Jr., "una verdadera revolución de valores mirará incómodamente al alto contraste entre la pobreza y la riqueza…y dirá, 'Esto no es justo"." 
En las elecciones del 7 de octubre, al igual que en más de una decena de previos ciclos electorales, Venezuela ha demostrado que la mayoría del pueblo tiene una noción clara de la justicia y de la forma de alcanzarla.  Es hora que quienes estamos en EE UU miremos nuestra alianza con las elites latinoamericanas y digamos: Esto no es justo.





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