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martes, 27 de noviembre de 2012

El 27N retumbó por segunda vez el sentimiento patriota de la unión cívico-militar

El rugido de un avión F-16 retumbó el 27 de noviembre de 1992 en el cielo caraqueño para demostrarle al pueblo y al régimen puntofijista de Carlos Andrés Pérez que el sueño de una patria digna y de justicia social que impulsó la rebelión militar del 4 de febrero, liderada por Hugo Chávez, no era utopía, sino la aspiración de todo un pueblo y la juventud militar.
El combate aéreo que se suscitó en el cielo caraqueño fue la máxima expresión de una gesta que comenzó tres años atrás, cuando el Caracazo, momento en el que el pueblo fue masacrado por demostrar su desacuerdo con el paquetazo neoliberal impuesto por el incipiente gobierno de Pérez; rebelión que dos años después llevó a un grupo de comandantes, capitanes y tenientes a un alzamiento el 4 de febrero de 1992.
“Siempre he denominado al 27-N como la prolongación del 4-F. Quizá no tan sorpresivo; fue mucho más previsto, contundente y violento”, comentó en entrevista exclusiva para el Correo del Orinoco, Eliécer Otaiza, entonces capitán del ejército y testigo de estas acciones.
El plan
La movilización de tropas comenzó el jueves 26 a las 11 de la noche, con el objetivo de tomar puntos estratégicos en la capital, como el Palacio de Miraflores, para capturar al entonces presidente y establecer un gobierno a través de una junta cívico-militar. 
En esta jornada participaron, los contralmirantes de la Armada, Hernán Gruber Odremán y Luis Cabrera Aguirre; y el general de la aviación Francisco Visconti Osorio, junto a factores civiles de Bandera Roja y Tercer Camino; también el teniente Jesse Chacón Escamillo, quien tuvo la tarea de tomar las estaciones repetidoras de los canales privados Venevisión y Radio Caracas Televisión, en Los Mecedores; además de la sede de Venezolana de Televisión.
El actual gobernador de Portuguesa, Wilmar Castro Soteldo, en entrevista ofrecida al mismo diario, precisó que el plan de maniobras se definió el jueves 26, en la Comandancia de la Aviación, el cual consistía en la captura de un grupo de generales y el asalto a Miraflores con la infantería de Marina, que llegaría a Caracas por el aeródromo Francisco de Miranda  (La Carlota).
En la operación, comandada por Gruber Odremán desde el Museo Historico Militar en La Planicie, Castro Soteldo tomaría la base aérea de La Carlota, donde un avión Hércules aterrizaría con la tropa que luego llegaría al Palacio del Miraflores, para capturar a Pérez.
Sin embargo, el plan había sido delatado y las tropas de infantería quedaron retenidas en la base aérea. "Decidimos seguir adelante con los compañeros que estaban en el seno de la base aérea de La Carlota, y con la tropa que teníamos en Maracay”, narra Castro Soteldo.
 "Vivan los héroes del 4 de febrero"
A tempranas horas de la mañana del viernes 27 los venezolanos vieron en la pantalla de Venezolana de Televisión al grupo de civiles rebeldes que en repetidas ocasiones anunciaban al país el rescate de la dignidad nacional, pedían el repliegue de las fuerzas leales "al gobierno corrupto e inepto de Pérez" y cerraron su discurso con la frase "vivan los héroes del 4 de febrero, viva el pueblo venezolano".
Entre las transmisiones de aquel día también se difundió un video de Chávez desde la cárcel de Yare, quien en nombre del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, pedía a las Fuerzas Armadas que se sumaran a las fuerzas rebeldes.
"Los equivocados defensores del gobierno derribado deben deponer de inmediato sus armas y actitudes para sumarse a las mayorías bolivarianas que han tomado el control del destino nacional", expresó en el mensaje el líder bolivariano.
Mientras, Pérez anunciaba al país, a través de la señal de Televen (canal 10), que dicho evento era un "coletazo" del 4 de febrero de 1992. 
Durante la mañana de ese viernes, la lucha tuvo como epicentro el Distrito Capital extendiéndose también a los estados Miranda, Aragua y Carabobo, con la toma de las principales bases aéreas y guarniciones militares. 
Un rugido sobre Caracas
Cuatro aviones Bronco, tres aviones caza Mirages, dos T2D y varios Tucán T-27 despegaron desde Maracay hacia distintos destinos del país en la búsqueda de objetivos estratégicos; en Caracas, la base aérea Francisco de Miranda de La Carlota, Miraflores y El Helicoide; en Barquisimeto la base aérea Vicente Landaeta Gil; y en Aragua, la Base Aérea Libertador.
Castro Soteldo relata que los oficiales que estaban en La Carlota pudieron ser apresados, así como grupos comando y el comandante de la Aviación, luego funcionarios de la policía política (Disip) y el Ejército, se habían movilizado desde temprano en los alrededores de la base aérea.
“Resistimos toda la mañana y parte de la tarde, con el apoyo aéreo de los aviones Bronco" recuerda, "hubo varias escenas de combate aéreo en la zona norte de La Carlota".
El enfrentamiento fue entre aviones Bronco y caza F-16, con mayor capacidad de fuego. "Fue una muestra de mucha gallardía", explica y destaca que con la acción de los pilotos rebeldes se logró detener a la brigada de tanques que llegaba a tomar La Carlota. “Eso nos permitió resistir mucho más”.
Entre las anécdotas más recordadas del combate aéreo está la del avión F-16, pilotado por Luis Reyes Reyes, que por un momento simbolizó la voz de la insurgencia cuando en un paso rasante sobre la capital rompió la barrera del sonido. Otra, la del teniente Luis Magallanes cuando su avión, un bimotor Bronco OV-10, fue alcanzado por una batería antiaérea, ubicada en Fuerte Tiuna y derribado en la pista de La Carlota, para ser rescatado por otro de los insurgentes, el teniente Nicolás Seijas.
Luego del  extenso combate contra baterías antiaéreas y aviones F-16, la Fuerza Aérea derribó dos aviones Bronco al tiempo que un grupo de francotiradores de la Disip asediaban a los rebeldes guarnecidos en La Carlota.
A mediados de la tarde, las fuerzas rebeldes se rindieron; un grupo de oficiales se fue al exilio en Perú y otro se quedó en el país, que juntos sumaron las 196 personas, entre civiles y militares, procesadas por un tribunal militar.
El día después
La esencia de estos hechos evidenció la crisis de dos instituciones que habían sido modelos de estabilidad, los partidos tradicionales Acción Democrática (AD) y Comité de Acción Política Electoral Independiente (Copei), y la Fuerza Armada Nacional, que ya había derrotado insurrecciones como la del Porteñazo y Carupanazo.
En declaraciones transmitidas por Televen, el presidente Pérez señaló que el movimiento del 27N respondía a "posiciones civiles de los extremistas, de los que nos hicieron la guerra en 1960, de los que todavía están pensando que existe la Unión Soviética y que es posible todavía en Venezuela movimientos subversivos".
El entonces Gobernador del Distrito Federal, Antonio Ledezma, afirmó en declaraciones al mismo canal que efectivos de la Policía Metropolitana, la Guardia Nacional y contingentes del Ejército ya estaban en las calles "para repeler cualquier intentona de estos grupúsculos", a los que calificó como "factores que ni siquiera tienen capacidad intelectual".
Aunque ambas insurrecciones, la del 4F y 27N, fueron neutralizadas, es indudable su influencia en la historia del país al marcar de manera definitoria el inicio de una transformación de la cultura política del venezolano, al romper con el bipartidismo y rescatar el sentir por la patria se abrió un camino para lo que hoy, 20 años después, ya es vanguardia en inclusión social y ejemplo de autodeterminación.






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