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martes, 27 de diciembre de 2016

Dentro del túnel de San Gotardo, el túnel de ferrocarril más largo del mundo



Recorre 571 kilómetros a través de los Alpes suizos, permitiendo que los trenes alcancen una velocidad máxima de 249 kilómetros por hora.

Une los puertos más grandes de Europa: Róterdam, en Holanda, y Génova, en Italia. Y por si fuese poco, va a revolucionar el transporte de carga en todo el continente, al reducir anualmente un millón de camiones del tráfico por las autopistas europeas.

Te presentamos a San Gotardo, el túnel para trenes más largo del mundo y probablemente la obra de ingeniería más impresionante de 2016. 
Una revolución

El túnel de San Gotardo representa una revolución en todo sentido.

En la actualidad, el transporte por tren recorre rutas en zigzag, con ascensos y descensos, bordeando desfiladeros y atravesando pequeños túneles en los Alpes. Image copyright Lina Zeldovich Image caption Históricamente, Suiza se ha sentido divida en dos por San Gotardo.

Es un recorrido que inevitablemente genera un gran consumo de energía, explica Maurus Lauber, presidente ejecutivo del Sistema de Transporte Suizo.

En contraste, San Gotardo permite que los trenes hagan el recorrido sobre una superficie plana, sin altibajos. Es, como lo llaman los ingenieros, de "rieles planos".

Fue excavado a través de 73 tipos de roca dura, cuyas muestras se encuentran en el Museo del Transporte de Suiza.

También en el museo está una de las enormes ruedas de 10 metros de diámetro de los taladros que se usaron para abrir camino. Cada una de estas máquinas mide 536 metros de largo.

Además, reciclaban la grava que iban recogiendo para luego utilizarla en la mezcla de concreto que se usaba en la obra, e iban colocando láminas de acero como paredes, mientras avanzaban unos 9 metros por día.

Las cuatro máquinas de perforación de túneles utilizadas en esta obra taladraron el paso submontañoso simultáneamente, desde cuatro puntos diferentes. Image copyright Lina Zeldovich Image caption Suiza, un país multicultural, demostró con el túnel su capacidad para superar diferencias e unirse en torno a la realización de proyectos de gran calado.

Las mismas tenían que encontrarse perfectamente de frente en un punto definido dentro de la montaña, lo cual requirió realizar cálculos con una precisión fuera de este mundo.

Y así ocurrió, para orgullo nacional.

Una suiza

Todo el túnel, como muchas cosas en Suiza, es un epítome de algo bien hecho.

Suiza es una nación diversa que agrupa 26 estados, y donde conviven personas que hablan alemán, francés, italiano y romanche, un idioma latino proveniente del Imperio Romano.

Sin embargo, esta multiculturalidad no es obstáculo para hacer las cosas bien. El túnel es un ejemplo de esa capacidad de transformarse en un equipo nacional que asuma proyectos de infraestructura gigantescos.

De hecho, muchos dicen que el túnel puede servir como una inmensa fuerza cultural que unifique al país. Image copyright Lina Zeldovich Image caption Los ciudadanos suizos votaron para aprobar la construcción del túnel en 1992.

A pesar de no tener un lenguaje común, los ciudadanos suizos tienen una identidad nacional fuerte y unida.

"Lo que define a un suizo que habla francés es que no quiere ser francés, el que habla alemán no quiere ser alemán, y los que viven en la parte italiana no quieren ser vistos como italianos. Todos nos vemos a nosotros mismos como suizos", comenta Tabea Mandour, gerente de comunicaciones del Proyecto Gotthard.

Mandour trabaja en Zurich y su lengua materna es el alemán, pero se considera suizo. Veronica Lafranchi, de la agencia de turismo de Ticino, en la parte italiana, lo secunda.
La manera suiza

Andreas Banholzer, de la agencia de turismo de Ginebra, en la parte francesa, explica que lo que hace a Suiza una nación unida es que todos los ciudadanos opinan sobre los asuntos del país.

El túnel es una muestra de ello. En 1992 la gente votó para aprobar la construcción. "Nosotros decidimos las cosas juntos. Eso es lo que hace a la gente de Suiza, gente de Suiza", señala Banholzer.

Por su parte, Lauber comenta que los habitantes del país aprendieron hace mucho tiempo a trabajar juntos y apoyarse mutuamente.

Cuando los tres estados originales (Uri, Schwyz y Unterwalden) formaron Suiza en 1291, acordaron unirse contra la Casa de Habsburgo, que quería anexarse la región de los Alpes. Image copyright Lina Zeldovich Image caption Para taladrar la montaña se usaron unas máquinas de monstruoso tamaño, encabezadas por una rueda de 10m de diámetro.

El duro paisaje alpino, los pocos recursos de la zona y sus impredecibles condiciones climáticas, le enseñaron a sus habitantes a ser serviciales, rigurosos y creativos, cualidades que hoy en día son altamente valoradas.
El poder de la ingeniería

Otra de las características valoradas en este país es la habilidad para desarrollar la ingeniería necesaria para conectar distintos lugares en esta montañosa región.

Peter Fuglistaler, director de la Oficina Federal De Trasporte de Suiza, destaca que los suizos no son personas muy emotivas, pero estrenar el túnel más lago del mundo los ha entusiasmado notablemente.

"La Compañía Nacional de Trenes es parte de la identidad suiza. Nos sentimos muy orgullosos de este túnel, es un símbolo de nuestra ingeniería e independencia", explica.

Evidentemente, con gigantescos proyectos como este, que por demás son increíblemente costosos, complejos y lentos, la unidad y la cooperación son factores cruciales para la culminación exitosa de la obra.

"Nos imaginamos estas máquinas como unos gusanos que van comiendose la montaña", comenta Hansuedi Herger, oriundo de Uri, uno de los estados donde hubo trabajos con los taladros.

Herger tiene razones particulares para sentirse muy emocionado, porque la región donde vive -Uri, que es la parte alemana-, estará mucho más cerca de la zona italiana. El recorrido tomará en 30 minutos, en vez de 1 hora 50 minutos como antes.

"Altdorf, capital de Uri, y Bellinozna, en el lado italiano, serán ciudades hermanas", dice.

El puente del diablo

Históricamente, Suiza se ha sentido dividida en dos por la montaña Saint Gotthard o San Gotardo. Image copyright Lina Zeldovich Image caption La cabeza del taladro se exhibe en un museo suizo, así como muestras de los más de 70 tipos de roca que se encontraron el por el camino durante la obra.

Cruzar toda esa extensión de la montaña solía ser una odisea extenuante y a menudo peligrosa, solo posible durante las temporadas cálidas, cuando las tormentas de nieve y las avalanchas disminuían.

Los viajeros, que incluían comerciantes que transportaban en caballos su mercancía, atravesaban San Gotardo por el desfiladero Schöllenen, un profundo cañón por donde pasa el río Reuss.

Para cruzar el río los viajeros caminaban por el puente construido en un lugar que, por lo inclinado, parecía un cruce imposible.

La leyenda cuenta que esta asombrosa pieza de ingeniería medieval no pudo haber sido hecha por humanos, sino por un demonio. Es por eso que se llama el Puente del Diablo.
Un reloj suizo

La división de Saint Gotthard ha sido superada con el tiempo, valiéndose de puentes.

En 1882 se establecieron rieles de tren y en 1980 se construyó un túnel para vehículos, pero el incremento de la contaminación ambiental generó una votación publica, que se inclinó por la idea de construir un nuevo túnel para el tren. Image copyright Lina Zeldovich Image caption El túnel opera con precisión de reloj suizo.

El país se siente como si hubiera superado siglos de un largo abismo cultural y de transporte.

"Siempre van a estar los Alpes en el medio, pero con el túnel de San Gotardo las distancias se van a acortar, y el recorrido será sencillo.

"Políticamente no somos parte de la Unión Europea, pero acabamos de hacer algo que evidencia que somos parte de Europa", dice Fuglistaler.

En verdad es un regalo muy suizo en su naturaleza: fue la decisión correcta y el país se unió para hacerlo.

Y por supuesto, va a funcionar como un reloj suizo.
 
 





 
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